Tus clases son tuyas. Y de nadie más.
Grabar una clase es un acto de confianza. Así la cuidamos, en cristiano y sin letra pequeña.
El audio es efímero
Se usa para procesar la clase y se borra justo después. No guardamos tus grabaciones.
Nunca guardamos la transcripción
Del audio solo queda el resumen: temas, vocabulario, errores. La conversación literal no se almacena.
Tu alumno, siempre informado
Grabar requiere el permiso de tu alumno, y eres tú quien se lo pide. Te damos un texto modelo para hacerlo fácil.
El historial pertenece al alumno
Es portable: puede llevárselo cuando quiera. Nosotros lo custodiamos, no nos lo quedamos.